Corría el año 1956 y la Universidad de Oxford hacía entrega del grado honorario a Harry S. Truman, quien fuera el presidente número treinta y tres de los Estados Unidos; el mismo que ordenó los bombardeos a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, y dio así comienzo a la era nuclear. Anscombe -que siendo estudiante se había opuesto con fervor a la intromisión británica en la guerra- escribió una misiva oponiéndose al reconocimiento que buscaba otorgársele a Truman.
Sus reflexiones alusivas a la ética militar son dignas de admiración, por cuanto abrevan en la sensatez, el sentido común y una concepción humanitaria de la existencia.
Agrego el vínculo al panfleto, para quien quiera leerlo:
Elizabeth Anscombe (1919-2001)
Fuente consultada: Rachels, J. Introducción a la filosofía moral, FCE, México, 2008, pp. 186-ss.

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